domingo, 21 de agosto de 2011

Dos o tres momentos de ternura...


Y de complicidad, y de conexión emocional.
Son momentos de especial intimidad entre madres e hijos que no pueden pasar desapercibidos.


Instantes preciosos y únicos cuyo valor aumenta con el paso del tiempo.



Un lujo haber podido compartir con ellos algo tan importante, valioso y especial.